Un bello perro llega a nuestra facultad, una nueva víctima del abandono deambula por el lugar. Recorre de un lado a otro buscando un espacio, una caricia y tan solo un poco de alimento. Mucho tiempo transcurrió y el perrito persistió y se transformó en parte de nuestro entorno.
Pasado el tiempo, este “patiperro” cánido se infecta por un virus tumoral, el TVT o tumor venéreo transmisible que comienza a afectar su pene. Pasó un poco de tiempo y comenzó su tratamiento quimioterápico, pero ya a la cuarta sesión, Diávolo, como con cariño fue nombrado, no apareció. Preocupados, difundimos la información y luego de una semana el perrín apareció decaído, echado, caquéxico (muy flaco) y a mal traer. Fue llevado inmediatamente por unos compañeros, a quienes agradecemos infinitamente, al Centro de salud veterinaria “El Roble”, donde Paulina, una de nuestras voluntarias más aperradas, trabaja. Fue evaluado, compensado y prediagnosticado con insuficiencia renal aguda de origen desconocido. En un comienzo tuvo que ser hospitalizado. Su aliento urémico, oliguria, hematuria, polidipsia y estado de deshidratación fueron las bases para sustentar el prediagnóstico.
Luego fue llevado a la veterinaria Trinidad, donde se mantuvo con fluidoterapia, tratamiento endovenoso y bajo observación constante. Se le realizaron 3 hemogramas seriados y 2 urianálisis los que fueron evolucionando favorablemente.

Transcurrida una semana aproximadamente, diávolo se estabilizó y pudo ser dado de alta con alimentación especial (KD) y tratamiento farmacológico (mulcatel, sucralfato). Aquí recibimos mucha ayuda en alimentación y en dinero, lo cual nos alivianó la pesada carga que teníamos con el hospital.

Porteriomente, me traje al Diávolo a mi casa, hasta que se recuperara completamente. Todavía estaba decaído, muy flaco y con otras enfermedades (otitis y sarna) que lo aquejaban, por lo que necesitaba de muchos cuidados para reponerse completamente. Le hicimos una casita lo mejor que pudimos, para su indefinida estancia.

Pasó el tiempo y comenzó a decaer, no quería consumir el KD y, por lo tanto, no reestablecía su condición corporal normal. Se le hizo otro hemograma y no indicaba nada bueno. Contra todo pronóstico, pero con toda la fe del mundo, lo llevamos con la Doctora Alicia Valdés, docente de nuestra universidad, quien nos ayudo un montón. Quedo hospitalizado durante unas semanas, donde fue tratado y finalmente Diavolín como hoy lo llamo, se recobró, pero permanece con insuficiencia renal crónica y con tratamiento permanente, aunque al verlo jugar y vivir, eso no parece importarle.
Hoy el "perro fenix" renace de entre sus cenizas y juega feliz con el Rufo (mi otro perro) y con cada persona dispuesta a  seguirlo en su frenesí de felicidad y emoción.
Quien desee colaborar (alimentación o tratamiento) o adoptarlo, contáctense a través de nuestro correo electrónico informaciones.4a@gmail.com

ÉXITO & ENERGÍA

 

Atte.
Cristián Stuardo M.
Coordinador General
COMPASION-PENSAMIENTO-ACCION

 

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Ultima Actualización 13 de diciembre del 2009